Mi mascota, era un patito, y se llamaba Donal. ¡¡¡Era muy especial, porque siempre me seguía a todas las partes!!! Es un pato y se cree que soy su Pata, bueno su mamá, en mi caso, su papá. Era de color amarillo y un poco blanco. Siempre que le dejaba en el suelo piaba porque no me veía. Siempre que le llevaba al prado se iba con el patito de mi hermana Melodía porque su pato y el mío eran amiguitos. Los primeros días por las noches piaban los dos como locos, pero luego ya se acostumbraron a nosotros. Nos duraron mucho, sobre todo el de mi hermanita. Se murió el mío porque bajando por las escaleras me tropecé y como yo lo llevaba en brazos se me cayó rodando. El de mi hermana no se le no se le murió, le regaló a un niño que vivía en el piso de mi cuñado.
Mario Mendoza.
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